Ellos votan por nosotros y deciden por nosotros

En esta semana que comienza continuarán las votaciones militantes: las de Unidas Podemos y las de Esquerra Republicana de Catalunya. Tendrán que pronunciarse sobre la oportunidad de llegar a esa coalición con el PSOE, en el primer lugar, y sobre si abrir una negociación para facilitar la investidura de Pedro Sánchez, en el segundo. Y eso, tras el apabullante resultado del referéndum interno en el PSOE, en el que votó el 63 por ciento de la militancia, y del cual el 92 por ciento dijo ‘sí’ al Gobierno de coalición con los ‘morados’: un total de 92.421 afiliados cotizantes secunda los planes apresuradamente puestos en marcha por su líder, el hoy presidente en funciones y aspirante a consolidarse en La Moncloa, con aquel abrazo a Pablo Iglesias apenas día y medio después de las elecciones del pasado día 10.

Me dirá usted, con razón, que los militantes socialistas han votado ‘si’, y que presumiblemente lo harán también los de UP, sin que sus dirigentes les hayan comunicado cómo, cuándo, con los apoyos de quién, con qué programa, se hará ese Gobierno de coalición, el primero que haya tenido España en sus nueve lustros de democracia. Yo creo que la verdad es que ellos mismos, Sánchez e Iglesias, ignoraban, al abrazarse, todo eso. Y lo siguen ignorando. Entre otras cosas, porque mucho dependerá de lo que diga Esquerra, y eso es lo que esta semana hay que negociar, tras conocerse lo que dicen los afiliados del histórico partido fundado en 1931 por Jaume Aiguader en Barcelona.

Claro, lo que acabe por decir ERC, cuyo presidente, no hay que olvidarlo, sigue en la cárcel, condenado a trece años de prisión que nadie cree que vaya a cumplir, es imprevisible. Esquerra es culpable de casi todas las desgracias que les han ocurrido a los catalanes en todos estos años, pero no menos cierto es que es el partido que ha ganado las elecciones en Cataluña, y que previsiblemente, para disgusto de su cada vez más enemigo Puigdemont, las seguirá ganando.

Por eso mismo, no me parece mala táctica, qué le vamos a hacer, negociar con esta formación, siempre y cuando tanto Puigdemont como su cada vez más relevante ‘número dos’, Pere Aragonés (el hombre que habla cada semana con Carmen Calvo), faciliten esa negociación no pidiendo cosas imposibles, como el referéndum de autodeterminación, la amnistía para los ‘presos políticos’ o una mesa en la que se sienten, cara a cara, ‘dos gobiernos’, el español y el catalán, con un ‘relator’ internacional mediando entre ellos. Insensateces que me parece que Aragonés, de inteligencia imprevisible, hará decaer, porque la negociación con ese ‘Gobierno de progreso’ le conviene más que la hostilidad de un ‘Ejecutivo de las derechas’ encabezado por Pablo Casado con Vox echándole el aliento en el cogote.

Otra cosa es el resultado de un hipotético pacto de PSOE, UP, ERC y otras adherencias que, como Bildu, no garantizan en absoluto la estabilidad de ese Gobierno de coalición de ‘las izquierdas’, o ‘social-comunista’, como gusta decir, creo que con no buenas intenciones, el sector más conservador de los conservadores. Las opiniones que uno va recabando dicen que ese Gobierno durará un año, lleno de tensiones, y después, de nuevo a las urnas. Yo no sé si para ese viaje necesitamos estas alforjas, tan pesadas. Pienso que la inevitable negociación con ERC debería hacerse desde la fuerza de todo el bloque constitucional, y no desde la debilidad de necesitar perentoriamente el apoyo para una investidura para la que no dan los actuales números.

Y el número mágico sería 176 (escaños necesarios en la Cámara Baja para la investidura) y no ese 92.421 (militantes del PSOE que respaldan a Sánchez), que no es precisamente el número del ‘gordo’ de Navidad. O puede que sí, vaya usted a saber: seguro que los supersticiosos lo compran. Lo cierto es que ‘ellos’, los militantes socialistas, los de UP y hasta los de Esquerra, votan por nosotros, los 47 millones de españoles, pero no sé si con nosotros. Y a mí, qué quiere que le diga, con estos números no me salen las cuentas. Mis cuentas, al menos.

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