El ‘efecto Tezanos’

Difícilmente me encontrará usted entre quienes achacan al presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, José Félix Tezanos, todos los males de la patria. Creo que ocasionalmente yerra en sus predicciones en las encuestas, quizá porque, a veces, quiere errar. Ahora, se erige -y me parece que nadie se lo ha pedido- en hagiógrafo de Pedro Sánchez no a través de los sondeos, sino en un libro cuya presentación esta semana promete ser el primer mitin del largo tiempo preelectoral que se abre tras los comicios en Andalucía.

Sospecho, la verdad, que el lanzamiento de este libro, cuyos presentadores serán dos de las personas de la máxima confianza del presidente, Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, y Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE, en absoluto forma parte de lo que podría ser una especie de ‘plan de recuperación’ de la figura de Sánchez, que todos presumíamos que saldría maltratada -mucho más que la del candidato Espadas- de las urnas andaluzas.

Pienso, más bien, que la presentación este martes del libro ‘Pedro Sánchez, había partido, de las primarias a La Moncloa’ es un acción -perfectamente legítima, por otra parte- que pretende poner en marcha un movimiento de solidaridad con el presidente presuntamente ‘tocado’, pero no ‘hundido’, porque el personaje tiene siete vidas políticas. Como lo muestra la propia trayectoria del protagonista de la obra, un ascenso verdaderamente increíble primero a la secretaría general del PSOE y luego a La Moncloa. Tezanos, uno de los fieles desde la primera hora al Sánchez caído, conoce bien este inusitado proceso de recuperación del poder, que se centró más bien en la militancia de base que en los ‘barones’.

Tiendo a pensar que la ofensiva ‘oficial’ de recuperación de la imagen y la popularidad de Sánchez se centrará más bien en acciones del Gobierno que desde el partido, al que, con los mimbres actuales, le va a resultar difícil salir del ambiente átono en el que se mueve. Es decir, se supone que el protagonismo de la ofensiva recaerá más en Bolaños, por muy a la baja que esté en este cuarto de hora por el ‘efecto Pegasus’, que en la veterana formación que comandan Lastra y Santos Cerdán. Mucho se espera, por ejemplo, de los efectos de la ‘cumbre’ de la OTAN a celebrar dentro de ocho días en Madrid, y de las ‘photo opportunities’ (con Biden, con hasta treinta mandatarios) que la ‘cumbre’ acarree. Sánchez sabe, como nadie, con o sin Iván Redondo para aconsejarle, aprovechar tales oportunidades.

Pero el acto de presentación del libro, en un local que coincide con el que albergó el ‘despegue’ de Sánchez a comienzos de 2017, tras la defenestración sufrida de la sede de Ferraz, sí servirá, esperan sus organizadores, para marcar, como entonces bajo el lema ‘somos socialistas’, el grado de entusiasmo de la gente de la calle hacia la figura de Pedro Sánchez. Entonces, en junio de 2017, ganó ampliamente las elecciones primarias a Susana Díaz, en aquella época presidenta de la Junta andaluza y que teóricamente controlaba, desde el feudo andaluz, el partido. Hoy, Díaz se encuentra ‘retirada’ en el Senado, apenas ha participado en la campaña del PSOE andaluz en favor de su no muy buen amigo Espadas y constituye un buen ejemplo de que en la política española se puede subir muy rápido y bajar más rápido aún.

Entonces, 2017, cinco años se cumplen ahora de aquellas primarias que ‘lanzaron’ a Sánchez , la militancia socialista se decantó por el candidato ‘no oficialista’, mientras que toda la dirección del partido se volcaba en favor de la ‘lideresa’. Sospecho que este entusiasmo no es el mismo de entonces, porque el poder desgasta, Sánchez ha hecho cosas que no se esperaban de él -la coalición con Pablo Iglesias, por ejemplo- y se advierte un cierto ‘fenómeno péndulo’ en el signo de la gobernación, y no lo digo solamente por los resultados de este domingo en Andalucía. Ni porque también los sondeos del CIS se enfrían a la hora de prever las expectativas que Sánchez tendría de ser reelegido en unas elecciones generales. Y por mucho que algunos así le quieran presentar, Tezanos es un sociólogo, no un mago. Con o sin libro, el ‘efecto Tezanos’ no existe: ¿existe el ‘efecto Sánchez’? Eso hay que verlo.

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